Aún huele a torrija. Aún huele a playa y terraza. Vuelvo a la oficina y la primera en la frente: Hay que pagar el Iva, las retenciones y el resto de impuestos trimestrales…. Y como no, ya se preocupó Montoro de anunciarnos a principios de año que Hacienda había cerrado el grifo (aún más) y había endurecido la concesión de aplazamientos. Una vuelta más de tuerca.

Pero que no cunda el pánico. Se han endurecido los aplazamientos, pero eso no quiere decir que los hayan eliminado definitivamente. Todo se puede, siempre y cuando lo hagamos con “cariño”. Y aún estamos a tiempo.

Tanto si tienes una sociedad, como si trabajas como autónomo, esta limitación a los aplazamientos que ha hecho Hacienda desde inicios del 2017 te afecta. Sin embargo, es bueno que tengas claro qué deudas, porqué importe y bajo qué condiciones hay posibilidad de pedir aire, y que Hacienda permita aplazar.

Os resumíamos estos cambios en un post a primeros de año. Creo que quedaba bastante claro y de manera esquemática: Hacienda endurece los aplazamientos.

Básicamente, la teoría es que tanto las retenciones como los pagos fraccionados ya no son aplazables; aunque en el caso de los autónomos o personas físicas, se abre la posibilidad de aplazar los pagos fraccionados siempre y cuando se justifique que el aplazamiento de estas cantidades es imprescindible para la viabilidad del negocio. En cuanto al Iva, la legislación establece una marca de 30.000€ (Ojo! del total de deuda aplazada, incluyendo si a la fecha de solicitud hay alguna deuda aplazada más) por debajo de la cual se aplazaría de manera automática. Por encima de esos 30.000€, entran en juego las garantías.

Pero eso es la teoría…. ¿y en la práctica? Pues la realidad es que aún a día de hoy cada administración de Hacienda está haciendo lo que le parece mejor (muy español todo). Sin embargo, me arriesgaría a afirmaros que, en la mayor parte de los casos e importes, están optando por pedir documentación variada e intentar que justifiquemos, por un lado, que aplazar es necesario para la viabilidad y el futuro de la empresa y el negocio; y por otro que la empresa tiene la capacidad suficiente de devolverla. Con la documentación oportuna y ese cariño que le solemos poner a estos temas, parece que Hacienda está aceptando.

Pero, además, en la práctica, en el caso de los Ivas también están aceptando, tanto en sociedad como en autónomo, el acreditar que el Iva del que se solicita aplazamiento proviene de cuotas no cobradas. Es decir, de facturas pendientes de cobro. Aunque la teoría dice que Hacienda no estudia esta circunstancia en el caso de sociedades, en la práctica no estamos viendo eso. Así que ahí se nos abre una puerta más por la que intentar entrar.

De cualquier modo, como siempre te invitamos a remitirnos cualquier duda que te surja sobre el tema ya que, aunque la legislación se haya endurecido, con las cosas bien hechas se llega muy lejos. Y, en cualquier caso, si Hacienda nos da calabazas, hay más peces en el mar…. (los bancos están volviendo a mover los préstamos o pólizas de concesión rápida para impuestos, y algunos están funcionando muy bien). No dudes en consultarnos.

 

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