La reciente reforma fiscal pone fin a muchas de las deducciones existentes en el impuesto de sociedades, tales como son las deducciones por inversiones medioambientales, la deducción por reinversión y la deducción por inversión de beneficios extraordinarios.

Sin embargo, por el contrario surgen dos nuevas deducciones que tratan de incentivar el hecho de que el capital o beneficio obtenido se mantenga en la sociedad. Una de ellas es destinada exclusivamente a Pymes, mientras la otra es de carácter general. Sin embargo, ambas son compatibles entre sí.
1)    Reserva de capitalización
Parta las entidades que tributen al tipo general, se establece una reducción del 10% del incremento de los fondos propios sin requisito alguno de inversión.

El incremento de los Fondos Propios se tiene que mantener durante 5 años, salvo por la existencia de pérdidas contables en la Entidad.

Se deberá dotar una reserva por el importe de la reducción, que deberá figurar en el balance con absoluta separación y título apropiado y será indisponible durante cinco años.

El incremento de los fondos propios vendrá determinado por la diferencia positiva entre los fondos propios existentes al cierre del ejercicio sin incluir los resultados del mismo y los fondos propios existentes al inicio del mismo, sin incluir los resultados del ejercicio anterior. No se tendrán en cuenta las aportaciones de socios, ampliaciones de capital, reservas de carácter legal, emisión de instrumentos financieros, variaciones de impuestos diferidos por cambio en tipo de gravamen.

En ningún caso la reducción podrá superar el importe del 10% de la base imponible positiva del periodo impositivo previa a la aplicación de la propia reducción, a la dotación por morosidad y a la compensación de bases imponible negativas.
2)     Reserva de Nivelación
Exclusivamente para entidades de reducida dimensión se establece de una reducción de la base imponible por la creación de una “reserva de nivelación”, compatible con la anterior.

La reducción es del 10% de la base imponible, no pudiendo superar el importe de 1.000.000€.

Las cantidades deducidas se adicionarán a la base imponible que concluya en los 5 años inmediatos y sucesivos, siempre que el contribuyente tenga una base imponible negativa, hasta el importe de la misma. El importe restante se adicionará a la base imponible del periodo impositivo a la fecha de conclusión de los cinco años. Se anticipa de esta forma la deducción de las futuras bases imponibles negativas, o de no generarse las mismas, se produce un diferimiento de la tributación en 5 años.

Se deberá dotar una reserva indisponible por el importe de la minoración de la base imponible.

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